
La mañana... es el momento del día
en que menos confías en mi,
y yo me revuelvo en mi angustia,
en ayunas...
esperando que todo pase...
amándote...
El mediodía me cae con su calor clavadista...
y mi cuerpo reclama...
todo lo que le faltaste por la noche y la mañana...
La tarde juega con el entrecortado de tu voz,
que viaja desde el más acá, al acá más...
la tarde te materializa
y sueña con sueños sin pesadillas...
a eso se dedica la tarde...
La noche es todo vació...
todo silencio de cámara...
la noche es desgarro,
y la madrugada una piedra
que me arrastra hasta el fondo
en el momento en que el sol y la luna
hacen un sesenta y nueve sobre el mar...
Te extraño...
y cada punto suspensivo...
es una lagrima...
que me limpio de la cara mientras te escribo ...